Móstoles apuesta por el reciclaje de residuos orgánicos

01/03/2018

Tras su buena acogida en centros escolares del municipio, el proyecto “Móstoles Composta” comienza una segunda fase de aplicación en viviendas.

La iniciativa responde a las exigencias europeas de reciclaje para 2020 y contribuirá a mejorar el medioambiente y a obtener abono de calidad.

El Ayuntamiento de Móstoles, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, Parques y Jardines y Limpieza Viaria acaba de anunciar la puesta en marcha de la segunda fase del proyecto “Móstoles Composta”, una iniciativa de reducción de residuos orgánicos que, en el mes de abril, se aplicará a nivel comunitario en viviendas del municipio.

El proyecto, que se inició en 2017, cuenta ya con el apoyo de la comunidad educativa tras su implementación en catorce centros escolares, y tiene un fuerte componente formativo y de concienciación, no solo porque permite la reducción y transformación de los restos orgánicos en compost - abono - de alta calidad, sino también por sus beneficios ambientales, sociales y económicos.

“Queremos cambiar la política actual de gestión de los residuos domésticos de nuestra ciudad con la participación e implicación directa de los vecinos, y liderar el cambio que desde Europa nos vienen exigiendo”, afirma Miguel Ángel Ortega, Concejal de Medio Ambiente, Parques y Jardines y Limpieza Viaria del Ayuntamiento de Móstoles. “Estoy seguro de que con la colaboración de todos, alcanzaremos los objetivos de reutilización y reciclado marcados para 2020, que fijan una cantidad mínima en los residuos domésticos y comerciales del 50%”, comenta.

Esta segunda fase del proyecto de compostaje contará con la ayuda y colaboración de la Asociación Economías Biorregionales, y se iniciará en el barrio del PAU-4 de Móstoles, concretamente en la esquina de la c/ Rigel con la c/ Perseo. Se trata de una instalación modular de seis cajones de plástico reciclado para compostaje que ocuparán una extensión de seis m2 y estará rodeada de una pequeña valla perimetral junto con un cartel explicativo.

La Asociación Economías Biorregionales, experta en compostaje, será la responsable de la formación a empleados municipales y de la impartición de talleres a los ciudadanos, así como del seguimiento y ejecución del proyecto.

“Este proyecto de compostaje comunitario está destinado a sesenta familias voluntarias de la zona, con las que se espera transformar veintitrés toneladas de residuos orgánicos domésticos y dos toneladas de restos de poda en alrededor de cuatro toneladas de abono fresco para su reparto entre las familias participantes y las zonas verdes del PAU-4”, destaca Miguel Ángel Ortega. “Su beneficioso impacto medioambiental y económico es indiscutible, como demuestran las exitosas experiencias en Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña y Madrid, donde ya realizan compostaje comunitario desde hace años”, concluye.

10 beneficios del reciclaje de residuos orgánicos:

1. Permite obtener abono de alta calidad.

Mediante una sencilla técnica de tratamiento de residuos orgánicos, se genera compost para plantas y zonas verdes del municipio.

2. Reduce el impacto medioambiental.

Al minimizar las toneladas de residuos generados que son transportados y tratados, disminuye la contaminación y el uso de fertilizantes químicos. Transformamos un residuo en un recurso, cumpliendo la hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos.

3. No genera malos olores ni atrae insectos ni roedores.

Se trata de un proceso de transformación de la materia orgánica natural en presencia de oxígeno, donde los microorganismos realizan su función, contribuyendo a la continuidad del ciclo de la vida.

4. No tiene gastos de mantenimiento.

Al ser un proceso natural no necesita energía pero sí la supervisión por parte de expertos compostadores para su seguimiento y correcto funcionamiento.

5. Devuelve los nutrientes a la tierra y previene la erosión del suelo.

El abono – compost – que se obtiene es de la más alta calidad al tratarse de un proceso orgánico y natural, mejorando la estructura del suelo y reduciendo la pérdida de nutrientes.

6. Mejora la calidad del aire.

Evita el vertido incontrolado y la incineración de residuos, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento global.

7. Demuestra la necesidad de reducir y reciclar, creando vínculos familiares.

Tiene un fuerte componente social y familiar al compartir una actividad que favorece la conservación del medioambiente más cercano.

8. No implica riesgo alguno.

Se obtiene un producto -compost- totalmente estable e higienizado por la alta temperatura que se alcanza durante el proceso de transformación.

9. Fomenta la educación medioambiental.

El compostaje comunitario favorece el desarrollo sostenible y la implicación de los participantes, así como su sentimiento de ser parte de la solución.

10. Reduce notablemente los costes del municipio.

La ciudad reduce el gasto en la recogida y gestión de los residuos, así como en la compra de abono para las zonas verdes del municipio.

Fuente: Ayuntamiento Móstoles

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